domingo, 6 de noviembre de 2016

Ensayo (parte 1)




Contexto socioeconómico malecu; relaciones del territorio con la cultura y la lengua .

Recientemente, Costa Rica incorporó en su Constitución Política, la denominación de Estado multiétnico y pluricultural, tratando de poner a tono la Carta Magna con la realidad social y cultural que compone la identidad de nuestro país. Claramente, trasladar ese importante enunciado a los hechos y a la implementación de políticas reales de inclusión, con una perspectiva intercultural no es nada sencillo. Para lograrlo, es necesaria una verdadera integración de las acciones estatales, particularmente de la educación como vehículo de transformación cultural.
Actualmente existe legislación vigente que protege, aunque de forma insuficiente a los pueblos indígenas y su cultura. “En cuanto a esta temática se indica que los pueblos indígenas deben gozar, sin obstáculos, de los derechos humanos y libertades fundamentales. Los menores indígenas pertenecientes a minorías étnicas, religiosas, lingüísticas, pueden disfrutar de una propia vida cultural, además de profesar y practicar su religión o emplear su idioma.  Esta población tiene derecho a manifestar sus particularidades culturales, de manera que permita dar a conocer a otras culturas su peculiaridad”. (Araya y Hernández, 2011, p.7) De igual forma se cuenta con la creación de reserva indígena en 1977, establece en el artículo tres que: “(...) las reservas indígenas son inalienables e imprescriptibles, no transferibles y exclusivas para las comunidades indígenas que las habitan (…)” (Ley 6172). Concatenado a lo anterior, “En 1997, mediante la Resolución 34-97, el Consejo Superior de Educación establece como parte del plan de estudios para escuelas indígenas, dos asignaturas: lengua indígena, con tres lecciones semanales y cultura indígena, con dos lecciones por semana (Ovares y Rojas, 2008 citado por Espinoza, 2011, p.75). Todo lo anterior supone un marco normativo en favor de los pueblos y la cultura indígena, que lamentablemente en el caso de estas poblaciones y en particular de los malecu se enfrenta fuertes contradicciones.
Resulta complejo, si no se asume una educación problematizadora, enfrentar el doble discurso de un Estado que incorpora la libertad de culto en sus programas educativos, en tanto tiene la característica de ser un Estado confesional. Un Estado por ejemplo, que en sus planes de estudio reafirma su vocación democrática, pero no garantiza representación a los pueblos originarios como ya lo hacen muchos en América Latina. Pendiente se encuentra la aprobación de la Ley de Autonomía Indígena, que brindaría mayores herramientas a nuestros pueblos originarios.
Otro dato importante en este pequeño boceto inicial sobre la situación de los pueblos indígenas y los malecu, es el Índice de Desarrollo Humano Cantonal (IDH). Este revela que en Guatuso, cantón donde se ubican los tres palenques malecus, los niveles de pobreza, exclusión y falta de presencia estatal son elevados: se ubica en el puesto 74 de 81 cantones con un índice 0,670. (PNUD, 2016) Por su cercanía con la frontera costarricense-nicaragüense, los pueblos malecu también reciben mucha influencia de migrantes de nuestro vecino del norte, que en todo caso es algo permanente en la historia de la zona.


Algunas tesis plantean que el principal elemento en la erosión de la cultura malecu es la pérdida de la oralidad. “La pérdida de la comunicación oral y de la transmisión de los conocimientos aportados por los ancianos ha provocado que ya no se practiquen o no se manifiesten muchos elementos que eran propios de la cultura y la cosmovisión malecu” (Espinoza, 2011, p.72). Desde esta perspectiva, el lenguaje es el principal vehículo cultural de los malecu; aunque no podemos desmerecer el altísimo valor del papel de la lengua, es posible considerar un elemento de mas peso en el proceso mencionado.
En la mayoría de culturas, pero particularmente en la malecu, la vinculación con el territorio es piedra angular de su identidad y cotidianeidad. La reproducción de sus modos de vida; de la agricultura, la pesca, la caza, la medicina, asentamiento y el análisis de los fenómenos, se haya estrechamente ligados a la naturaleza. Podrías esbozar que el principal argumento explicativo en el deterioro culturales malecu es la pérdida de sus territorios, como así se puede constatar: “los malecus han seguido perdiendo extensas zonas durante los últimos años. Guevara y Chacón (1992) refieren incluso actos de fuerza que protagonizaron los malecus, entre 1986 y 1990, en vista de la problemática de tierras usurpadas por no indígenas, cuando invadieron una propiedad perteneciente a un no indígena dentro de la propia reserva” (Espinoza, 2011, p.71). 
Aplicando a este caso, la teoría sociocultural de Vygotsky, es fácil concluir que a la pérdida del territorio, siga la de la lengua, viéndose estrechados los malecu en la relación neurolingüística con un entorno que no es propio y que se reproduce física y mentalmente a través de la palabra. Caer en cuenta de esa realidad, agrega un mayor grado de complejidad a la problemática malecu. Coloca al Estado en una posición de acción real, y obliga a que sus políticas educativas trasciendan el simple cumplimiento de convenios internacionales, procurando garantizar no la enseñanza de la cultura malecu en estos territorios como una pieza de exotismo, agregando un carácter constructivista que se nutra del entorno generador de la misma cultura.








Referencias bibliográficas

Araya, M  y Hernández, S. (2011) La interculturidad en las escuelas costarricenses con población inmigrante. Revista Electrónica “Actualidades Investigativas en Educación”. Vol. 11. No. 1. Universidad de Costa Rica

Espinoza, E (2011) El malecu: Una cultura en peligro de extinción. Revista Electrónica Educare. Vol. XV, No. Extraordinario.

Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo-Universidad de de Costa Rica. 2016. Ranking de cantones según IDH. Recuperado en http://desarrollohumano.or.cr/mapa-cantonal/index.php/ranking-idh





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